Para lograr la búsqueda del sentido. Llegar a ser lo que eres.

La inteligencia espiritual es aquella que utilizamos para dotar al mundo y a nuestras experiencias de sentido y significado y lograr así comportamientos virtuosos.

Debemos educarnos y desarrollar nuestra inteligencia espiritual para ser más libres, para conocernos mejor, para identificar, explorar y elegir valores propios y comprender los de los demás, para expresar nuestra creatividad, para cooperar en comunidad, para ser más felices y de conciencia elevados.

Te permitirá:

  • Ser más abierto con los demás y a la diversidad: consciencia crítica y autocrítica.
  • Preguntarte el por qué y el para qué de las cosas y encontrar respuesta.
  • Afrontar con valor los retos, tendrás sentido de los límites.
  • Explorar y elegir valores propios, adaptar los valores de los demás a ti.
  • Activar la inteligencia interpersonal y generar relaciones sociales más profundas y penetrantes. Superando el ego para abrirse a los demás.
  • Aumentar la conexión con todo lo que existe, tener más momentos de consciencia, siendo así capaz de intuir, encontrar lo que subyace en las cosas y lo que permanece más allá de las individualidades.

Te interesa!

Aristóteles advertía que “no es el cuerpo el que contiene el alma sino al revés, el alma la que contiene al cuerpo, lo vivifica y lo dirige. No hay filosofía si no hay espiritualidad, no hay cultura sin espiritualidad.”

Complementa la inteligencia emocional y lógico-racional, y faculta para crear valores y habilidades para encontrar el significado y sentido de nuestros actos. Cuando una persona efectúa alguna práctica espiritual o habla sobre el sentido de sus actos, las ondas electromagnéticas de sus cerebros presentan oscilaciones de hasta 40 megahercios a través de las neuronas. Estas oscilaciones recorren todo el cerebro, pero de forma más estable en el lóbulo temporal, permitiendo que cada zona especializada converja en un todo funcional.